viernes, 19 de septiembre de 2014

Las normas académicas: últimos cambios.


Nombre de la letra y: ¿ye o i griega?
Antes:
Hasta el último tercio del siglo xix la letra y recibía el nombre de i griega. Sin embargo, a partir del drae de 1869 esa denominación 
se cambió por la de ye. (A pesar de ello, en el drae de 1970 no hay entrada propia para ye; y se ha de esperar a 1984 para que este 
término se registre en el Diccionario académico.) 
Es en 1992 cuando se recupera en el drae la alternancia entre ye e i griega. Y en la Ortografía de 1999 se mantiene esta doble 
posibilidad. 
En el drae de 2001, aunque se dice que el nombre de la y es i griega o ye, en la entrada de ye se remite a i griega, por lo que cabe 
entender que da preferencia a la denominación i griega frente a la de ye. Y esta misma tendencia se conserva en el dpd, donde se 
establece de forma más rotunda que el nombre de la letra y es el de i griega, y se señala que el uso de ye es más raro.
Ahora:
En la Ortografía de 2010, a la letra y se le da en el abecedario español el nombre exclusivo de ye. 
No obstante, se advierte que los nombres de las letras son recomendaciones que no implican “interferencia en 
la libertad que tiene cada hablante o cada país de seguir aplicando a las letras los términos que venían usando”. 
Por tanto, los hablantes pueden optar por nombrar a esta letra como ye o i griega. 



Nombres de las letras b, v y w
Antes:
En la Ortografía de 1999, a la letra b le correspondían los nombres de be (en España), y de be alta y be larga (en zonas de América). 
Por su parte, a la letra v le correspondían los nombres de uve (en España), y de ve, ve baja, ve corta (en zonas de América). Y a la letra 
w se le daban los nombres de uve doble (en España), y de ve doble o doble ve (en zonas de América). 
En el dpd se mantienen estas mismas denominaciones, pero se añade para la letra v el nombre de ve chica (en zonas de América) y 
para la letra w, el de doble u (especialmente en México y algunos países de Centroamérica).
Ahora:
En la Ortografía de 2010, a las letras b, v y w les corresponden de forma exclusiva los nombres respectivos de be, 
uve y uve doble. 
No obstante, se advierte que los nombres de las letras son recomendaciones que no implican “interferencia en 
la libertad que tiene cada hablante o cada país de seguir aplicando a las letras los términos que venían usando”. 

Por tanto, los hablantes pueden optar por mantener sus denominaciones de uso. 

La ch y la ll, ¿son letras del abecedario?

Tradicionalmente, los dígrafos (conjunto de dos letras que representan un solo fonema o sonido) ch y ll se consideraban letras y se 
les daba el nombre de che y elle, respectivamente. 
Estos nombres se mantienen todavía en la Ortografía de 1999 y en el dpd, si bien en estas dos obras se indica por primera vez que, 
aunque ch y ll siguen considerándose letras en el abecedario, son dígrafos a efectos de ordenación, como así se adoptó en el X 
Congreso de la Asociación de Academias (1994). Por ello, por primera vez en el drae de 2001 las palabras que llevan tales dígrafos 
aparecen por orden alfabético dentro de las letras c y l, respectivamente.ahora
En la Ortografía de 2010 desaparecen del abecedario los nombres de che y elle, por lo que el abecedario español 
pasa a tener veintisiete letras en lugar de las veintinueve tradicionales: 
a, b, c, d, e, f, g, h i, j, k, l, m, n ñ, o p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z
Las formas ch y ll se consideran combinaciones de dos letras para un solo fonema o sonido (dígrafos), y no letras.
La acentuación de solo
Antes:
La palabra solo, tanto en su función adjetiva (Estoy solo) como en la de sustantivo (un solo de guitarra), no llevaba nunca tilde, pero 
sí la llevaba por costumbre en su función adverbial hasta las reglas académicas de acentuación de 1952. En las normas ortográficas 
académicas de 1959 se suprimía la tilde del adverbio y se añadía que podía llevarla si con ello se evitaba una ambigüedad. Sin 
embargo, en el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española (1973), pasó a ser opcional y únicamente obligatoria en casos 
de ambigüedad. 
En la Ortografía de 1999 se decía que el adverbio solo no debía llevar tilde nunca, excepto si quien escribía percibía riesgo de 
ambigüedad; en cuyo caso, la tilde era obligada. 
En el dpd se elimina la alusión a la percepción del que escribe y se dice de forma tajante que únicamente en casos de ambigüedad 
el adverbio solo lleva tilde. 
Ejemplos con ambigüedad:
û Resolví solo (‘sin ayuda’) dos problemas./Resolví sólo (‘solamente’) dos problemas.
û José lee solo (‘sin compañía’) por las noches./José lee sólo (‘solamente’) por las noches.
Ahora:
En la Ortografía de 2010 se deja claro que, incluso en los casos de doble interpretación, se puede prescindir de 
la tilde.
Según se indica en esta obra, los casos de ambigüedad se resuelven generalmente en el contexto. Y, en todo caso, 
estos casos de doble interpretación se pueden resolver con el uso de sinónimos, como solamente o únicamente, 
para el adverbio. Ejemplo:

û José lee solo por las noches./José lee solamente (o únicamente) por las noches.

La acentuación de los pronombres demostrativos.

Antes:
Los demostrativos (este, esta, estos, estas, ese, esa, esos, esas, aquel, aquella, aquellos, aquellas) pueden ser adjetivos 
(o determinantes) o pronombres (cuando no acompañan a sustantivo alguno). Para distinguir unos de otros, lo tradicional era poner 
tilde en los demostrativos cuando eran pronombres y no ponerla cuando eran adjetivos. No obstante, en las normas ortográficas de
1959 y en la Ortografía de 1999 se señalaba que esta tilde era opcional y únicamente era obligatoria para los casos de ambigüedad. 
En el dpd, en coherencia con lo dicho para la palabra solo, se dice que los demostrativos nunca se acentúan, y únicamente es 
obligatoria la tilde en los pronombres masculinos y femeninos en casos de ambigüedad. 
Ejemplos con ambigüedad:
û Esta mañana (no esta tarde) me recibirá en el despacho./Ésta (no otra persona) mañana me recibirá en el despacho.
û Nos contaron esos cuentos (no otros cuentos) maravillosos./Nos contaron ésos (no otras personas) cuentos maravillosos. 
û ¿Compraron aquellos teléfonos (no otros teléfonos)?/¿Compraron aquéllos (no otras personas) teléfonos?
û Veo a esa profesora de matemáticas (a esa profesora y no a otra)./Veo a ésa (a esa persona) profesora de matemáticas.

Ahora:
Para evitar equívocos, en la Ortografía de 2010 se aplica a los pronombres demostrativos la misma norma 
que la del adverbio solo; es decir, se indica que se puede prescindir de la tilde, incluso en los casos de doble 

interpretación. 



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